37 SALÓN NACIONAL DE LAS ARTES DEL FUEGO: RENOVACION DEL OFICIO Y DEMANDA CREATIVA
El Salón Nacional de las Artes del Fuego arriba a su 37 edición con mayor dominio en las técnicas cerámicas y vítreas, así como una mayor experimentación con materiales tradicionales, extra-artísticos y de uso doméstico. También destaca el uso integrado de materiales y procedimientos de otras áreas del saber artístico. Pero paralelo a esta renovación de procesos técnicos se advierte también una limitada inventiva en las formas, una tímida creatividad en sus diseños y proyectos. Se hace mejor pero se reinventa menos. Esta situación justifica, quizás, que el Jurado sólo haya seleccionado un bajo número de obras. Pues no se trata solamente de optimizar los medios y recursos técnicos de las diversas expresiones de las llamada Artes del Fuego, sino también de continuar revolucionando las formas de mostrar y de hacer de una de las manifestaciones artísticas nacionales, que cada vez más consolida su independencia estética y su indiscutible espacio entre las expresiones más significativas del arte contemporáneo de Venezuela.

Desde hace mucho tiempo la cerámica, la orfebrería, el vidrio, el esmalte y sus variados modos de asumir la forma e interpretar las ideas, se vienen explanando en múltiples manifestaciones plásticas de alto sentido estético y de apropiación creativa de recursos constructivos y expresivos de otras artes, con el fin de afirmar su independencia formal y expresiva. Es importante que estos logros creativos, de formas y procesos, no deben estancarse, sino seguir su desarrollo. Sólo la novedad y las soluciones no conocidas son las que podrán estimular nuevas terminologías, nuevos enfoques investigativos y renovados procesos técnicos, necesarios para traducir en materia y forma, aquellas vivencias, ideas, emociones, críticas que van perfilando el acontecer individual y el sentir colectivo.

En esta edición fueron admitidas 29 obras de arte distribuidas entre cerámica, vidrio, orfebrería, escultura, instalaciones entre otros. Muchas de ellas con un notable dominio del oficio y una novedosa aplicación de medios y materiales desacostumbrados e inesperados pero que, al analizar las propuestas formales de las obras en su conjunto, se advierten tímidas configuraciones y baja innovación en sus diseños y planteamientos estéticos.

OBRAS GANADORAS
El Jurado único de selección y premiación, respaldado por sus conocimientos sobre artes del fuego, curaduría e investigación artística, determinó las siguientes obras merecedoras de los más altos reconocimientos.

PREMIO SALÓN NACIONAL DE LAS ARTES DEL FUEGO
Por segunda vez la artista María Teresa Trombetta obtiene el Premio Nacional de las Artes del Fuego. Antes lo obtuvo en 1999. Esta vez su obra es una instalación que le da un nuevo aire a los formatos convencionales del salón. El planteamiento consiste en la recreación de su taller, en un espacio cerrado, a modo de cubículo, de 200 x 200 x 250 centímetros. Allí dispone implementos, máquinas, materiales y demás medios empleados por ella en su proceso de creación artística. También incluye obras de alguno de sus maestros y colegas reproducidas en vidrio, entre las cuales destaca, a modo de homenaje, una del maestro Cándido Millán.

Este cubículo a puerta cerrada invita a fisgonear su interior, a identificar objetos, a relacionar utensilios y materiales con sus obras más características. Es una obra novedosa que, sin caer en lo efectista o panfletario, pretende dejar al descubierto la intimidad de su espacio creativo y los recursos con los cuales da forma concreta a sus ideas. Una propuesta que reitera su vocación como artista de la cerámica y el vidrio; una vocación que ha sabido llevar con decisión, firmeza y creatividad.

La instalación se complementa con un video en blanco y negro donde ella misma se presenta en un paciente proceso de selección, embalaje y ordenamiento, en estantes y cajas, de los objetos y materiales de su taller. Un video silente que concluye cuando la artista, ya cumplida su tarea, cuelga el delantal y los guantes de trabajo. Acción esta que sugiere cierta idea de “despedida” del oficio, de pausa en su producción creativa, lo cual queda simbolizado en el título de la obra: “Hasta nuevo aviso”.

PREMIO INSTITUTO DE LAS ARTES DE LA IMAGEN Y EL ESPACIO (IARTES)
Este premio recayó en una obra de modestas dimensiones pero de un claro virtuosismo en el manejo de los materiales vítreos y efectos controlados de luz, color y textura. La sencillez de la pieza se realza mediante una discreta iluminación y una grata secuencia de colores encapsulados. Dos paralelepípedos definen la obra. El superior resuelto en casting, vidrio bullseye y cold working, se mantiene en alto sostenido por dos pequeños cilindros dispuestos sobre el paralelepípedo inferior, hecho de acero con una ranura central por donde sale una moderada luz artificial que da vida a las cápsulas de color y a las intencionales burbujas, que constituyen los principales atractivos de la pieza superior construida en vidrio.

En su conjunto, la obra titulada “Movimiento cromático”, de Ana María Nava, deja al descubierto una notable maestría en el oficio, la huella de una dedicación amorosa en su construcción y una sencillez de formas y proporciones que realzan las posibilidades constructivas y expresivas del vidrio, así como su posibilidad de complementarlo con recursos lumínicos y texturales posibles de obtener con otros medios artísticos.

PREMIO SECRETARÍA DE CULTURA DEL GOBIERNO DEL ESTADO CARABOBO
La ganadora de este premio fue Tatiana Tischenko, quien presenta por una particular pieza que reta a los propios conceptos de orfebrería y accesorio corporal titulada “Momentos íntimos”. Propone un accesorio corporal, semejante a un gran collar, elaborado con materiales cotidianos y precarios como manguerillas de plomería y pequeños dispositivos de ferretería. Materiales de desacostumbrado uso artístico, desvelados en sus estructuras internas y detalles, que adquieren cierta condición estética de adorno al integrarse en la configuración de una suerte de “collar” muy singular en sus formas y en sus posibilidades de uso.

Una pieza resuelta en plata 950, nylon y canillas de lavamanos configura un singular accesorio, a modo de collar desplegado y sugerente, desborda los convencionales conceptos de orfebrería y a la vez recrea las posibilidades técnico-estéticas de materiales industriales cotidianos. Es una pieza que, más allá de su pertinencia de uso, invita a ser observada con detenimiento y curiosidad para poder captar no sólo el ingenio de su creadora sino también para descubrir la belleza encubierta que ofrecen ciertos materiales y dispositivos cotidianos que pocas veces reclaman nuestra atención.

PREMIO CERÁMICA CARABOBO
Yelitza Díaz, dedicada y decidida en su oficio de escultora y ceramista, una vez más deja constancia de su habilidad para el modelado, la quema y el patinado en gres reproduciendo uno de sus temas constantes: la figura humana. Esta obra, titulada “La cola” está integrada por treinta y ocho figuritas antropomorfas con poses y actitudes diversas, yuxtapuestas en forma de letra “L” o en ángulo recto. En el eje vertical cada figura apoya a la otra en su afán por ascender y alcanzar un indefinido lugar en lo alto. En cada pieza se aprecia un modelado sencillo pero expresivo y proporcionado. Expresión que se aprecia en el esfuerzo físico que cada uno de los “hombrecitos” hace para ayudar a ascender al anterior para luego iniciar su propio esfuerzo ascendente. Las figuras del eje horizontal lucen más reposadas pero también expresivas, algunas están en actitud de reposo mientras que otras parecen ensayar movimientos y posiciones mientras esperan su turno. Es una obra que merece ser detallada en la resolución de sus formas y volúmenes, en la simplicidad de su composición y en el delicado manejo de los materiales y procesos de la cerámica escultórica que posee su autora. Una obra donde la unidad de su motivo se recrea en la variedad de sus expresiones y significados.

PREMIO OWENS ILLINOIS DE VENEZUELA, C.A.
Este premio correspondió a Gisela Márquez por su obra “Transparencia”. Un atrayente y delicado conjunto de tres módulos cuadrados construidos mediante láminas de cristal yuxtapuestos que complementan su corporeidad geométrica con fragmentos de cristal en su interior. Estos cristales internos están decorados con manchas, líneas, puntos y planos espontáneos de color que le proporcionan un grato efecto de luminosidad, colorido y transparencia. Tres piezas unificadas en sus formas y tamaños pero diferenciadas en su solución cromática y textural. La incorporación de fragmentos de hojillado de oro y pigmentos vibrantes captan la atención de este conjunto, sencillo en su configuración pero rico en su plasticidad y en sus cualidades estéticas de sabor abstracto expresivo.

PREMIO BOLSA DE TRABAJO “ÁNGEL RAMOS GUIGNI”
Este premio recayó en una singular pieza que reactualiza, a modo de crítica o ironía, las motivaciones iniciales del Pop Art, en referencia al consumo y a la unificación acrítica, titulado “Happy meal”, de José Joaquín Figueroa. Un conjunto integrado por tres productos básicos presentados en forma agigantada, de un “combo” popular de comida rápida: una hamburguesa, una bolsa de papitas fritas y un vaso de refresco, dispuestos sobre un papel desplegado mimetizado con el que suelen envolverse estos alimentos. Se reproduce reiteradamente el logotipo de la empresa. El artista hace una apropiación de marcas e íconos de productos alimenticios de consumo mundial para ironizar lo cotidiano y exaltar la preferencia popular por este tipo de productos unificados en casi todo el mundo. Una obra que sirve de vehículo para anunciar y denunciar, para exaltar y criticar; en fin para estructurar un discurso irónico sobre la igualación de cierto sabor globalizado en el gusto masivo de mayorías citadinas. Plásticamente la obra se logra mediante un modelado espontáneo y la aplicación libre y desenfadada del color. Una pieza que provoca la sonrisa cómplice y capciosa de los espectadores que tal vez se sienten familiarizados con un producto-ícono del consumismo actual.

PREMIO ALCALDÍA DE NAGUANAGUA
Este premio reposa en una pieza de vocación autobiográfica realizada por Liliana Benítez titulada “Caracas, ciudad portátil, mi sueño en blanco y negro”. Sobre una copia en acetato de unos fragmentados planos urbanos extraídos de alguna guía telefónica, se destacan los nombres de determinados sectores de la ciudad de Caracas, donde habitó su autora en ciertas etapas de su vida personal que titula: universitaria, casada, madre y jubilada. Sobre estos planos en acetatos se superpone una particular red de líneas y motivos emblemáticos y significativos para su autora, a modo de redes y rutas que sugieren un recorrido o demarcan un transitar en esas áreas citadinas. Una suerte de dibujo construido valiéndose de cuerdas de guitarra, piecitas diversas, pequeñas placas en relieve unidas por pequeños cilindros contentivos de información complementaria inherentes a las vivencias de su autora o a las especificidades de los entornos urbanos seleccionados. El conjunto resuelto con materiales diversos, plata 925, acero, fotografías, resina, acrílico y láminas plásticas requiere una mirada curiosa y concentrada para poder captar los detalles, casi inadvertidos a simple vista, que enriquecen la “historia” planteada así como estimular un análisis perceptivo que se corresponda con el minucioso trabajo desplegado.

PREMIO CIUDAD DE VALENCIA
Maritza Góngora recibe este premio por una pieza de elementos integrados que recuerda el título de uno de los cuadros más conocidos del legendario pintor El Bosco: “El jardín de las delicias”. El conjunto se integra por más de sesenta piezas integrantes de una vajilla. Platos, tazas, azucareras, jarras se apilan y superponen dando la sensación de desorden y espontaneidad. Casi todas las piezas son blancas, de factura industrial, pero algunas de ellas han sido intervenidas por la artista, al decorarlas con detalles referidos a motivos fantásticos de inspiración vegetal, follajes y flores estilizadas. El título del conjunto parece aludir a un “jardín” de recipientes vacíos después de consumir las “delicias” contenidas en ellos. El conjunto se impone por el blanco predominante y por la variedad y sencillez de unas formas de uso doméstico que poco han variado a lo largo del tiempo.

MENCIONES HONORÍFICAS
Menciones honoríficas fueros asignadas a un grupo de trabajos que llamaron la atención y los comentarios del jurado dada la particularidad de sus formas y la aplicación de procedimientos técnicos que van de lo convencional a lo experimental. Los reconocimientos de la Asociación Venezolana de las Artes del Fuego (AVAF) recayeron en Jennina Guzmán por su obra en cerámica “Del proyecto transeúnte. Traveler!...sueños portátiles”; en orfebrería a la obra “Nuevo Mundo”, de Alejandra Álvarez Fabro; “Vuelo de Ararauna”, en vidrio, de Magaly Montenegro. El reconocimiento Vitrum, Grupo de Investigación fue para Giovanni Paseri por su obra “Perséfone” y el reconocimiento de la Asociación Carabobeña de las Artes del Fuego (ACAF) otorgado a Luis Jaspe, por su obra “Apertura”.

GABINO MATOS
AICA-Venezuela
Valencia. Agosto, 2010