“la fotografía es una ficción que se presenta como verdadera, y una vez postulada como verdad, su potencial expresivo desata un caudal infinito de pertinencia informativa”
María Luz Cárdenas

La estética de las formas -entendida como una percepción sensorial general-, la intemporalidad de la materia o la subjetividad de la imagen, son cualidades que parecieran compartir la ficción y la fotografía. Y es que la fotografía es más que un registro mecánico de la realidad. La fotografía nos provee, en cada imagen, un sinfín alucinante de posibilidades, usos y/o valores que bien pudieran permitirnos establecer una conexión casi indisoluble con la ficción.

Y es la ficción, entendida como aquello contrario a la realidad -que se simula de ella-, la que nos presenta el fotógrafo: una trampa, una ilusión de momentos. A decir de Fernando Puche “y, sin embargo, una fotografía, con todas sus mentiras, es un hecho fugaz y, como tal, único. Por eso el fotógrafo ha de convertirse en un visionario, no para construir un mundo virtual que reemplace al mundo real, sino para poder crear imágenes con identidad propia, al margen de la realidad de la que fueron extraídas y aparte de los significantes que aparecen en escena.”

La exposición “Re-visiones contemporáneas” es una propuesta expositiva que busca fomentar, promover y ampliar el radio de acción a nivel nacional sobre el trabajo reciente que vienen desarrollando un grupo de artistas de la región que trabajan con la fotografía como recurso expresivo, y cuya obra explora territorios e indagaciones personales que de alguna manera, evidencian el sentido de compromiso adquirido en el desarrollo del arte venezolano.

Carlos Fuguet, Juan Carlos Moratinos, Leonardo Rojas Magallanes, César Tellechea, Geczain Tovar Andueza y Anaximenes Vera, conforman y amplían el diálogo y el sentido plural de la muestra con más de 60 imágenes en diferentes formatos y técnicas y en donde la fotografía se desplaza libremente entre los diferentes géneros o temas. Haciendo uso cada cual de su particular lenguaje para transmitir al espectador sensaciones o búsquedas personales, estos seis artistas consolidan una vez más a la Galería Universitaria Braulio Salazar de la Universidad de Carabobo como espacio para la reflexión y el diálogo.

Haciendo uso de las infinitas posibilidades que admite la representación, cada uno de los artistas que integran esta selección transforman la realidad: unos mediante la vía de la manipulación de la imagen, otros mediante la toma simple del instante. Sin dejar nada al azar, hacen de la reflexión, la serenidad, el conocimiento y la firmeza, nociones presentes en cada una de sus obras, es decir, en el resultado como creación final.

La fotografía, como soporte material de lo que el fotógrafo imagina y en donde una vez suprimida la realidad, todo es posible; es ese señuelo engañoso que nos muestra una ficción. Es donde se establece el extraño enlazamiento mutuo de fantasías (artista/espectador) y en donde lo que experimentamos como realidad, se tuerce, se distorsiona.

Según Jorge Volpi “la conciencia humana aborrece la falsedad y, al menos durante el tiempo precioso que dura la ficción, prefiere considerarla una suma de verdades parciales, de escenarios alternativos, de existencias paralelas, de aventuras potenciales”, y es en ese espacio final en donde la mímesis se revela a que se la compare con el referente, convirtiéndose en algo equivalente al original. Es el fotógrafo tras el lente quien observa la vida cómo transcurre frente a la cámara. Es en la mirada imaginada del fotógrafo que nos construimos como espectadores de la ilusión. En donde no queremos ver la realidad detrás de la ficción -de la fotografía-, sino la realidad en la ficción, descubrirla para vivir en ella. Y es que ante la pobre realidad finita no hay finitud ni inmortalidad, es el ojo como grieta que escruta el alma y ésta, sabemos por Diderot, tiene el poder de unir las ideas que ha recibido separadamente.

Coincidimos con la investigadora María Luz Cárdenas cuando afirma que “la fotografía interesa por lo que permite más allá de sí misma a la hora de plantear las relaciones entre realidad, verdad, ficción y creación; así como también reconstruir nuestras articulaciones con el mundo, convertirlas en ficción y hacerlas parecer como reales” son definiciones de lo real, esta vez desde el ámbito del otro. Y es que la fotografía es una construcción ficticia de índole sensorial que busca el instante para ser materia. Es decir, es una de las maneras de eternizar nuestra pasión interior.

Ilich Rodríguez Coronel
Valencia, enero de 2012