La cerámica venezolana hoy día, en pleno Siglo XXI, ha experimentado cambios sustanciales, no solo desde el abordaje de la técnica sino también en la forma de crear y concretar el hecho plástico.

Sin dejar de reafirmar su propia identidad y reconocer a sus antecesores, una generación emergente de creadores ha venido fortaleciendo desde la postura individual ese sentido libertario que como todo hecho artístico la distingue, permitiéndose buscar como más ahínco la aventura e imperiosa necesidad de originar genuinos -y auténticos- espejos del ser.

Laura Palazzi desde esa perspectiva, ha podido explorar el medio cerámico entendiendo que más allá del fuego que la origina, esta ese sentir que impulsa todo aquello que busca como exploración personal y creativa.