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1917 - 1929
1933 - 1939
1940 - 1949
1950 - 1959
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2000 - 2006
1950 >>

Recibe el Premio “Andrés Pérez Mujica”, en el Salón “Arturo Michelena” por su obra “Figura con Ixoras”. La decisión fue tomada por un jurado formado por Francisco Narváez, Juan Rohl, Marcos Castillo, Claudio Mimó y Jorge Lizarraga.

1953 >>

Los temas sociales aparecen claramente definidos en obras de este año, como “Aguadoras en Bejuca” (Colección Sra. Rosa M. Salazar de Villanueva). El modelado rotundo de las figuras cuya estilización  rítmica es subrayada por la línea de contorno, que comprime nerviosamente el movimiento de los cuerpos, caracteriza el trabajo de esta época. La temática ofrece cierta afinidad con la que cultiva Pedro León Castro.

Pero también ha sido solicitado por los requerimientos de la arquitectura y así, atiende la invitación de Carlos Raúl Villanueva, para quien realiza el diseño de un vitral para el Hospital Clínico, obra de contenido  abstracto – simbólico. Puede decirse que es de sus pocos trabajos dentro de la corriente abstracto– geométrica y Braulio lo justifica al decir: “el arte abstracto alcanza a tener valor estético cuando se comprende que su función es decorativa”.

Realiza un mural en mosaico en la Plaza Sucre, en Valencia, por encargo de Jaime Hoyos, arquitecto colombiano.
1954 >>

Durante este año recrudece la polémica entre abstractos y realistas, generada por la posición intransigente que, a su regreso de París, mantuvo el grupo “Los Disidentes” encabezado por Alejandro Otero. “O esto o aquello”, era la consigna. Salazar suele ser asociado erróneamente, a partir de entonces, a la corriente del realismo social que tuvo en el Taller de Arte Realista de Caracas a su plataforma ideológica. Pero es de hacer notar, no obstante, sus coincidencias, que ni Poleo, ni León Castro, ni Braulio, tomaron parte en este movimiento. Partidarios de uno y otro bando, ganaron la calle y frente al muralismo institucional, representado en la Ciudad Universitaria por los abstracto – geométricos venezolanos, los miembros del Taller de Arte Realista abogan por un muralismo popular.

Consecuente con la posición mediadora que ha adoptado desde su regreso de Europa, Braulio no toma partido por la tendencia en sentido militante, reafirma su búsqueda ecléctica, su planteamiento de un arte que funde en expresión sincrética, la aportación de los estilos abstractos y figurativos del arte moderno y que se traduce, en su labor docente, en una enseñanza de contenido pluralista: “que el estudiante de pintura decida lo que va a hacer”. Contrasta esta ecuanimidad con las posiciones dogmáticas y forzadas de la época, tan debidamente sustentadas por conceptos falsos en torno al verdadero contenido y la función del arte.
           
En el IX Salón “Arturo Michelena” recibe el Premio del Club de Leones.

“Visión dinámicamente expresionista en la que la variedad de los tonos y los contornos del dibujo se sacrifican a la energía totalizadora del colorido, y gusto por los horizontes borrascosos que sirven de complemento al carácter de las figuras y de una geometría de las formas en que se afana tanto la pintura de Cézanne”. Mario Picón – Salas.

La polémica entre arte abstracto y arte realista, robustece su convicción en este último, reafirmada varias veces: “no niego la función estética del abstraccionismo pero como arte decorativo”.

La declaración es consecuente con su militancia, ahora más decisiva, y en su punto culminante, en una figuración basada en temas cotidianos, de contenido social, pero librada de anecdotismo, cuyo estilo ha asimilado -al cabo de varios años-, la influencia de los mexicanos. En 1955, realiza obras significativas dentro de esta tendencia. Con “La ventana” se hace merecedor del Premio “Andrés Pérez Mujica” en el Salón del Ateneo de Valencia, por decisión de un jurado que componen César Rengifo, Pablo Velásquez, Miguel Otero Silva, Graciano Gasparini y José Saer D´Heguert. En “La ventana” (Colección Ateneo de Valencia), el ritmo lánguido del dibujo se combina con la composición geométrica del fondo, para enfatizar en la expresión concentrada de los rostros melancólicos de estas dos amantes solitarias, el tema del abandono.

Realiza un mural en mosaico en el edificio Guacamaya, en Valencia. Pinta un mural al fresco en el Banco Carabobo, en la misma ciudad.

1955 >>

La Exposición Internacional de Valencia, con que se celebró la fecha cuatricentenaria de la Fundación de la ciudad, todavía es recordada como uno de los más grandes eventos de su naturaleza que se han realizado en Venezuela, por la calidad de los participantes, por el monto de los premios y por el oportuno momento en que se hizo esta confrontación.

Primera ocasión en que se mostraba en Valencia, un selecto conjunto de obras actuales, representativas de modalidades resaltantes del arte mundial en aquella época.

1956 >>

En octubre se lleva a cabo el Salón del Ateneo de Valencia. Un jurado conformado por: Pedro Blanco, Jorge Lizarraga, Carlos Ortega, José María Beotegui y Luis Alfredo López Méndez, otorga a Braulio Salazar, el Premio “Arturo Michelena” que obtiene por segunda vez.

La obra ganadora, “Constructor de sueños” (Colección Ateneo de Valencia), es fiel ejemplo del realismo sublimado que le interesa en este momento y en la cual está presente el recuerdo de la experiencia mexicana. Pero el simbolismo es aún mayor, y así también el grado de abstracción en el tratamiento geométrico de la perspectiva. El universo del cuadro es la memoria donde el artista ha instalado su sueño retrospectivo; el niño es su propia imagen intemporal.

El sintetismo lineal, unido al color plano, sólo puede llevar a la abstracción, y Braulio avanza un paso más en esta dirección, aproximándose al vitral, tal como se aprecia en un cuadro como “La procesión” (Colección Sr. Iván Salazar Ruiz), expuesto al año siguiente en el Salón Oficial. El tratamiento facetado de las formas, hace evidente el propósito de basar la composición en los colores planos. Pero Braulio, regresa sobre sus pasos y realiza “Ritmos maternales” (Colección Dr. Miguel Franco), en donde el peso de la obra descansa en el ritmo escultórico de las dos figuras. Esta obra es galardonada con el Premio “Estampilla Naciones Unidas”, UNICEF y publicada en el sello postal UNICEF de 1980. Desde 1956 la sección que en el Salón “Arturo Michelena” está consagrada a los estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas, pasa a constituir una muestra independiente que se celebra anualmente en el plantel dirigido por Braulio.
           

“Braulio regresa en busca de sí mismo, y con fuerza insospechable entra en la nueva etapa de su pintura. El realista de ayer, buscador de grandes temas y de atrevidos problemas plásticos, es el mismo de hoy, sólo que más ponderado y lleno de oficio. A los detalles enfermizos de sus primeras telas realizadas bajo el influjo de Rojas y Michelena, opone un concepto más diáfano y cálido de la vida. Crea sus personajes a fuerza de poesía cotidiana”. (Pedro Francisco Lizardo, reportaje en la Revista Momento. “Salazar, constructor de Sueños”, agosto de 1956).
1957 >>
 
Realiza un mural en cerámica en el Instituto “Celis Pérez” de Valencia, por encargo del doctor Alfredo Celis Pérez.
1959 >>
 

El Salón “Arturo Michelena” se lleva a cabo como de costumbre en el Ateneo de Valencia, que lo viene auspiciando desde 1943.

Para la XVIII edición, Braulio ha enviado tres obras dentro del realismo social, una de las cuales, la titulada “Cabriales con bañistas”, le vale obtención por tercera vez del premio “Andrés Pérez Mujica”, segundo en importancia del Salón.

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